La renovación de amalgamas en una sola sesión, hoy, es una realidad.
Durante décadas, los empastes oscuros, conocidos clínicamente como amalgamas metálicas, fueron la solución habitual para reparar las piezas dentales afectadas por la caries.
Es muy frecuente que muchos pacientes conserven todavía en su boca estas antiguas restauraciones de color plateado.
Si bien en su momento cumplieron su función de sellar y proteger el diente, la odontología ha evolucionado de forma notable.
En la actualidad, la comprensión de la relación entre la boca y la salud global del organismo nos ha llevado a priorizar tratamientos más respetuosos con la biología humana y con la estética natural de la sonrisa.

El paso del tiempo suele revelar ciertas carencias en las antiguas amalgamas. Más allá del impacto visual que supone tener zonas oscurecidas al sonreír o al hablar, el comportamiento físico de los metales en el entorno oral presenta desafíos mecánicos.
Los metales reaccionan a los cambios de temperatura que se producen en la boca al comer o beber, expandiéndose y contrayéndose de manera imperceptible pero constante.
A lo largo de los años, este movimiento natural del metal puede generar tensiones y provocar microfisuras en las paredes del diente sano que lo rodea, debilitando su estructura y favoreciendo posibles fracturas.

Ante esta situación, el enfoque médico actual aboga por la retirada cuidadosa de estos antiguos metales para sustituirlos por materiales plenamente biocompatibles.
Este proceso de extracción requiere un protocolo riguroso para aislar la pieza y proteger al paciente durante la limpieza de la cavidad.
Una vez retirado el material metálico y saneado el diente, el objetivo es devolverle su anatomía, función y resistencia original utilizando compuestos que el cuerpo humano tolera de forma natural, sin riesgo de toxicidad ni reacciones alérgicas.
La elección de la nueva restauración dependerá siempre del tamaño de la cavidad y de la cantidad de tejido dental sano que se conserve.
Estas soluciones devuelven al diente una dureza equiparable a la del esmalte natural y consiguen un sellado perfecto que previene futuras filtraciones.

Uno de los avances más valorados por los pacientes en la actualidad es la posibilidad de realizar todo este proceso de sustitución y restauración en una sola jornada.
Gracias a la incorporación de tecnología de diagnóstico de vanguardia, como la radiología digital intraoral y el TAC dental en 3D de mínima radiación, el equipo médico puede evaluar con precisión el estado interno de la raíz y planificar el tratamiento al milímetro.
Este soporte tecnológico, unido a la estrecha colaboración con laboratorios protésicos seleccionados, permite diseñar y colocar piezas definitivas de máxima calidad sin someter al paciente a largas esperas ni múltiples visitas.

En Clínica Dental Fuset llevamos desde 1933 observando cómo evoluciona la salud de nuestros pacientes desde la infancia hasta la madurez.
Esta experiencia, transmitida a lo largo de tres generaciones, nos ha enseñado que la verdadera odontología es aquella que piensa en el largo plazo.
Utilizar primeras marcas y materiales avalados por estudios científicos puede alejarse de los reclamos de tratamientos económicos a primera vista, pero es la única vía para garantizar resultados duraderos que protejan la salud integral de cada persona.
Sustituir las antiguas amalgamas por soluciones biocompatibles modernas es una inversión en tranquilidad, seguridad clínica y bienestar estético para toda la vida.
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