En la Clínica Dental Fuset llevamos desde 1933 cuidando de las sonrisas de nuestros pacientes, observando cómo la odontología evoluciona para ofrecer tratamientos cada vez más respetuosos con el organismo.
Uno de los retos médicos más habituales a los que nos enfrentamos en nuestra práctica diaria es la periodontitis, una patología infecciosa que debilita progresivamente el tejido y el hueso que sostienen los dientes.
Para tratar esta afección, la base médica siempre ha sido la limpieza mecánica profunda, eliminando el sarro y la placa bacteriana mediante el raspado y alisado radicular.
Sin embargo, nuestro compromiso con la salud global del paciente y nuestra constante actualización tecnológica nos han llevado a incorporar métodos complementarios de alta eficacia.
Hoy queremos hablar de la terapia fotodinámica, una técnica innovadora que utiliza la luz como agente desinfectante.
Procedimiento médico no invasivo diseñado para erradicar las bacterias alojadas en las zonas más profundas de las encías, conocidas como bolsas periodontales.
El proceso es conceptualmente sencillo pero de una gran precisión clínica. En primer lugar, el odontólogo aplica un líquido fotosensibilizante sobre la zona afectada, como el azul de metileno o el azul de toluidina.
Esta sustancia tiene la capacidad de unirse de forma específica a la pared celular de las bacterias que causan la infección, sin afectar a las células sanas del paciente.
Una vez que el líquido ha actuado durante unos minutos, aplicamos una fuente de luz fría y localizada, normalmente tecnología láser o LED con una longitud de onda específica.
Al entrar en contacto con el líquido, la luz provoca una reacción fotoquímica que libera oxígeno activo, encargado de neutralizar y destruir las bacterias desde su propio núcleo, logrando una desinfección profunda y muy minuciosa.
Una de las premisas de nuestra clínica es ofrecer soluciones médicas que garanticen resultados a largo plazo, huyendo de tratamientos agresivos innecesarios.
En este sentido, la terapia fotodinámica aporta beneficios claros para la comodidad y el bienestar de quienes confían en nosotros. Se trata de una intervención indolora que, por norma general, no requiere el uso de anestesia local adicional ni de cirugía.
Además, al ser un tratamiento tan selectivo y focalizado, logramos preservar intacto el tejido sano de la encía, lo que favorece una cicatrización natural y un periodo de recuperación notablemente más rápido.
Otro factor de gran relevancia para la salud global es que, gracias a la alta capacidad de desinfección de esta técnica, logramos reducir de forma considerable la prescripción de antibióticos por vía oral, protegiendo así el sistema inmunológico del paciente y combatiendo el problema actual de la resistencia bacteriana.
Entendemos que la incorporación de nuevo equipamiento en nuestros gabinetes debe tener siempre un propósito claro: mejorar la calidad de vida de las personas que se sientan en nuestro sillón.
Tres generaciones de médicos dentistas nos han enseñado que la verdadera odontología es aquella que acompaña al paciente desde la infancia hasta la madurez, priorizando materiales de primera calidad y diagnósticos certeros frente a las soluciones efímeras.
La aplicación de la terapia fotodinámica en nuestros tratamientos periodontales es un reflejo de esta filosofía.
Nos permite abordar las patologías de las encías con la máxima seguridad, combinando el trato cálido y familiar de siempre con los avances científicos más rigurosos del presente, para asegurar que su sonrisa se mantenga sana y fuerte durante toda la vida.
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