Problemas de masticación en niños

Ortodoncia infantil

Hoy queremos tratar los problemas de masticación en niños y su impacto en el desarrollo facial, porque sabemos de la importancia de una correcta masticación en la infancia, ya que es mucho más que alimentarse.

La infancia es una etapa de constantes cambios y descubrimientos, y la alimentación juega un papel protagonista en ella. Sin embargo, a menudo los padres centran su atención exclusivamente en qué comen sus hijos, pasando por alto cómo lo hacen.

La masticación no es un acto autómata exento de consecuencias; es el motor principal que estimula el crecimiento de los huesos de la cara y la mandíbula.

En la Clínica Dental Fuset, donde llevamos desde 1933 cuidando de la salud bucodental de las familias, observamos cómo una función masticatoria alterada puede ser el origen silencioso de patologías más complejas en la edad adulta.

El desarrollo comienza en la mesa.

Es habitual escuchar en consulta a padres preocupados porque sus hijos «tardan mucho en comer» o «hacen bola». Aunque a veces puede tratarse de una fase conductual, en muchas ocasiones es un síntoma de que el sistema estomatognático del niño no está funcionando como debería.

Para que el rostro de un niño se desarrolle armónicamente, necesita estímulo. La dieta blanda moderna, abusando de procesados, panes de molde y carnes excesivamente tiernas, ha provocado que la musculatura masticatoria de las nuevas generaciones sea más vaga.

Si no hay esfuerzo al masticar, el hueso no recibe la señal para crecer. La consecuencia directa es la falta de espacio: maxilares estrechos donde los dientes definitivos no caben, lo que deriva en apiñamientos que, años más tarde, requerirán ortodoncias más complejas.

La masticación unilateral: un enemigo del equilibrio.

Uno de los problemas funcionales que diagnosticamos con mayor frecuencia en nuestros gabinetes es la masticación unilateral. Idealmente, el niño debe masticar alternando ambos lados de la boca.

Cuando, por dolor (quizás una caries no detectada), por la pérdida prematura de un diente de leche o por una mordida cruzada, el niño se acostumbra a comer solo por un lado, el desarrollo se vuelve asimétrico.

El lado que trabaja crece y se fortalece; el lado que no trabaja se atrofia. Esto no solo afecta a la estética de la sonrisa, sino que puede generar desviaciones en la mandíbula y problemas futuros en la articulación temporomandibular (ATM), pudiendo derivar en dolores de cabeza o molestias en el oído o cuello a largo plazo.

La digestión comienza en la boca.

Siguiendo nuestra filosofía de entender la boca como parte de un todo, es vital recordar que la digestión comienza en la boca.

Una masticación ineficiente, donde los alimentos no se trituran ni insalivan correctamente, obliga al estómago a realizar un sobreesfuerzo, lo que puede derivar en digestiones pesadas, gases y una menor absorción de nutrientes esenciales para el crecimiento del pequeño.

Asimismo, una mala mordida suele ir acompañada de otros hábitos como la respiración oral. Un niño que no mastica bien y que respira por la boca suele presentar un paladar ojival (estrecho y alto), lo que dificulta la entrada de aire y puede afectar a la calidad de su sueño y a su rendimiento escolar.

Revisión dental infantil en Clinica Fuset

Detección precoz como prevención.

En Clínica Dental Fuset, abogamos por la prevención. No es necesario esperar a que el niño haya recambiado todos los dientes para acudir al dentista.

De hecho, la primera revisión de la oclusión y la función masticatoria debería realizarse en edades tempranas.

Tecnología de diagnóstico.

Gracias a nuestra tecnología de diagnóstico por imagen de baja radiación, podemos evaluar no solo la posición de los dientes, sino la estructura ósea y la relación entre los maxilares.

Nuestro equipo de odontopediatría y ortodoncia trabaja de manera coordinada para detectar si existen «topes» o interferencias que obliguen al niño a desviar la mandíbula al cerrar la boca.

Tratar estos problemas a tiempo, mediante tallados selectivos o aparotología funcional sencilla, es una inversión en salud futura.

Solucionar una mordida cruzada a los seis años es un procedimiento sencillo que permite que el niño deje de masticar por el lado de la mordida cruzada (donde su ángulo funcional masticatorio es menor).

Nuestro compromiso es acompañar a nuestros pacientes desde la infancia hasta la madurez, asegurando que su boca cumpla su función con eficacia y salud.

Porque una boca que funciona bien, es una boca que envejece bien.

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